Quiero contar mi experiencia desde el punto de vista de una abuela con una nieta celiaca y cuya máxima preocupación es el tratamiento de este y el resto de los alérgenos en un comedor donde se reparten alrededor de 770 menús diarios.
Hace unos días tuve la suerte de poder realizar una visita al comedor del colegio en el primer turno de comidas, es decir, para los más pequeñitos. Llegué puntual a la secretaría para firmar las normas y tomar el chaleco distintivo de la visita. Una vez realizado, muy amablemente me dijeron que esperara fuera y así lo hice. Sin embargo, eran las 12:35 y nadie había venido a preguntar por mí o indicarme cómo debía proceder, hasta que la conserje del edificio me indicó que si venía al comedor debía de acercarme a las instalaciones. Puede que pecase de timidez o puede que no quisiera romper la rutina del comedor para que alguien me atendiera. Comprensible o no quizás eché de menos algo en esa organización inicial.
Por mi misma me acerqué al comedor. En ese momento había unas 10 personas trabajando, con el pelo recogido y la vestimenta adecuada. Quiero recalcar que tanto los trabajadores como los organizadores, a diferencia de la experiencia inicial, estuvieron todo el turno pendiente de mí y de que resolviera todas las dudas que pudieran surgirme.
En ese momento, las bandejas estaban colocadas y vacías, únicamente contenían la fruta, quizás porque se trata de comida fría. Los niños entraban en fila, desde los más pequeños a los más mayores, colocándose ellos solitos en la mesa correspondiente. Una vez los pequeños estaban sentados, los trabajadores pasaban con las bandejas térmicas con el primer plato caliente y servían a cada uno la misma cantidad.
Tuve la suerte de sentarme entre dos niños alérgicos y pude observar como ellos tenían bandejas de colores diferentes y el trabajador que les servía era exclusivamente para ellos. Esto es algo que considero muy importante para que no haya contaminación de alimentos.
Mientras estaban comiendo el primer plato, les servían el segundo plato de la misma forma y también caliente. En el caso de los alérgicos, la persona que les había servido inicialmente les seguía sirviendo en el segundo plato y repeticiones. Es cierto que, en el caso de los celiacos, es complicado gestionar la contaminación y quizás por eso, el niño que estaba a mi lado estaba en una orilla de la mesa, limitando el contacto con otras bandejas, pero sin llegar a separarlos del todo y crear una posible discriminación hacia este tipo de menores. Supongo que los trabajadores del comedor tratan de encontrar un equilibrio entre minimizar los riesgos y separar a los niños del resto.
Algo que me llamó la atención es que les ofrecían leche siempre y cuando hubieran terminado el medio vaso de agua que se les había servido de primeras. Desconozco el motivo, pero viendo el resto del funcionamiento del comedor entiendo que tendrá su lógica.
Los niños no tienen cuchillo para su seguridad, les cortan la comida y si quieren pelar la fruta, se lo pelan. Las trabajadoras que cuidan a los niños durante el turno, no sólo les vigilan, también les ayudan a comer y en muchos casos, les enseñan técnicas para mejorar el hábito. Es verdad que tratan de que todos los niños acaben la comida, pero como me comentaban, no podemos ceder con uno porque se nos revelarían todos. En este sentido, cada uno puede tener su opinión personal pero en cierta manera, personalmente lo entiendo desde el punto de vista de una madre que ha criado dos hijos y ceder con uno es ceder con los dos, imagínate veinte..
No quiero terminar este informe sin recalcar que, al menos en el turno que yo pude acudir, repitieron todos los niños que quisieron y si no lo hicieron fue porque algunos estaban más al palique y el juego que a la comida, como padres seguro que me entendéis…
Aún así, existía una mesa a parte para los que iban más lento para que pudieran acabar de comer tranquilos. Vuelvo a destacar el trabajo de las personas que están allí porque para mí fue impecable. Además, destaco el cariño con el que trataban a los niños. En resumen, mi experiencia en el comedor fue muy gratificante y tranquilizante y mejoró mi opinión y mis expectativas.