
50 Aniversario FGL: Memorias de un aula eterna
Tuve que marcharme demasiado pronto, con una rapidez que no me permitió saborear cada instante. El trabajo, esa responsabilidad que se vuelve ineludible, me reclamaba. Una responsabilidad que aprendemos a asumir desde casa y que nuestros maestros y maestras cultivan cada día, abonando con esmero los valores que nos forjan.